Argentina Abandona las Clasificaciones de Películas Después de 40 Años

El sistema de clasificación de películas de Argentina ha sufrido una revisión significativa, eliminando la categoría “ATP” y las restricciones para mayores de 16 años. El Decreto 50/2026, que apareció en el Boletín Oficial el martes, ha sido promulgado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete Manuel Adorni. Este decreto deroga el Decreto 828 de 1984 y disuelve efectivamente la históricamente establecida Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas. La medida tiene como objetivo “adaptar los criterios a las transformaciones culturales y tecnológicas” mientras también busca agilizar los procesos administrativos que, como se señala en los considerandos de la regulación, han resultado en retrasos innecesarios. Las películas seguirán estando sujetas a clasificaciones y regulaciones de edad; estas serán importadas directamente de la industria cinematográfica estadounidense, que representa aproximadamente dos tercios de las películas exhibidas en los cines nacionales. A partir de ahora, las películas que se estrenen en las salas locales provenientes de Estados Unidos serán clasificadas según los criterios establecidos por las autoridades de Hollywood. Para todas las demás películas, aproximadamente una de cada tres estrenos estará bajo la jurisdicción del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina. La administración de Milei argumentó que la “clasificación de obras ya evaluadas en sus países de origen” constituye un “uso innecesario de los recursos estatales” y conduce a “retrasos en la distribución y exhibición.” La comisión asesora se estableció en 1984 tras la restauración de la democracia, con el claro objetivo de eliminar la censura que se aplicó durante la dictadura militar de 1976 a 1983. El gobierno afirmó en el decreto que el organismo fue “concebido en un contexto histórico significativamente diferente al actual” y no había “demostrado la eficiencia requerida para llevar a cabo funciones de clasificación de manera ágil y adecuada, tanto por la rigidez de su estructura colegiada como por la falta de criterios actualizados.”

“Con más de cuatro décadas transcurridas desde la emisión de la mencionada regulación, es evidente que las categorías y criterios establecidos allí se han vuelto obsoletos,” afirmó. Los detalles del nuevo sistema de clasificación, modelado según el marco estadounidense, están delineados en un anexo al decreto. La conocida categoría ATP, Apta para Todo Público, será renombrada como G, que significa “Público General”. Esta designación indica “contenido general, apto para personas de todas las edades”. La clasificación subsiguiente es “Supervisión Parental Sugerida” (SP), caracterizada como: “Contenido general, apropiado para personas de todas las edades; no obstante, se aconseja la orientación y supervisión de los adultos, ya que cierto material puede no ser adecuado para niños pequeños.” Existen tres categorías con restricciones de edad, acompañadas de multas impuestas a los exhibidores que no cumplan con estas regulaciones. En dos casos, se puede permitir la entrada a menores si están acompañados por un padre o tutor: restringido para menores de 13 y menores de 17 años (R-13 y R-17).

La limitación definitiva es la convencional. Las personas de 18 años o más tienen la libertad de ver cualquier película. Desregulación y Transformación del Estado El Ministro Federico Sturzenegger, un defensor clave de la iniciativa, expresó en una publicación en redes sociales que la modificación brindaría a los cinéfilos mayores libertades. También destacó los esfuerzos “extraordinarios” del actual jefe del INCAA, Carlos Pirovano, afirmando que el funcionario está “devolviendo la libertad a la cultura.” Criticó a los anteriores “gobiernos progresistas” por su incapacidad para reformar el sistema existente, afirmando que la participación del estado en las industrias artísticas “prostituye la cultura al convertirla en propaganda política.”

La administración de Milei sostuvo en el decreto que la “responsabilidad primaria del control, orientación y supervisión del contenido audiovisual al que acceden los menores recae en sus padres y/o tutores.” Finalmente, el gobierno enfatizó que dos de cada tres películas exhibidas en Argentina, el 65.86 por ciento según los datos reportados de 2024. El decreto armoniza los criterios de clasificación y exhibición con los establecidos por las autoridades estadounidenses, otorgando al INCAA la autoridad para “adaptarlos a criterios nacionales cuando sea apropiado” y para “modificar, de oficio, las clasificaciones originales” por “razones de orden público.” Las nuevas regulaciones entrarán en vigor en 60 días calendario.