Argentina flexibiliza las normas de patentes farmacéuticas para impulsar la innovación

Argentina ha flexibilizado su normativa en materia de patentes farmacéuticas, eliminando una serie de restricciones a los productos extranjeros que estaban vigentes desde 2012, lo que promueve las importaciones. La modificación se llevó a cabo en consonancia con un acuerdo alcanzado con el gobierno de los Estados Unidos. El miércoles, el gobierno argentino anuló una resolución de 2012 que especificaba los procesos para la evaluación y autorización de patentes farmacéuticas. El Instituto Nacional de Propiedad Intelectual asumirá la responsabilidad de tramitar las solicitudes de patentes, realizando un análisis detallado de cada caso, práctica que ya había llevado a cabo anteriormente a la resolución en cuestión. La modificación indica la eliminación de restricciones sobre ciertas categorías de productos farmacéuticos y biotecnológicos, que anteriormente solo podían ser patentados por empresas ubicadas en Argentina. La eliminación de esas restricciones había sido una solicitud de larga data de los Estados Unidos.

El sector farmacéutico internacional ha expresado su preocupación por la regulación, que parece permitir la proliferación de productos imitadores que reciben protección de patente en Argentina. Una parte de la industria farmacéutica nacional respaldó la regulación, argumentando que promovía la creación de sus propias versiones genéricas de productos específicos. Esto, a su vez, mejoró la competitividad de la industria nacional y proporcionó a los consumidores alternativas más asequibles. No obstante, la eliminación de las restricciones no se aplicará retroactivamente, lo que significa que los medicamentos genéricos actualmente disponibles en el mercado argentino seguirán ofreciéndose. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien estuvo detrás de la decisión, declaró en X que esto significa “una mejora trascendental en cuanto a propiedad intelectual” en Argentina. Afirmó que la resolución de 2012, implementada durante la administración de Cristina Kirchner, “había hecho muy difícil (si no imposible) obtener una patente médica en Argentina”, lo que no solo “violaba el derecho a la propiedad” sino que también “retrasaba la llegada de terapias innovadoras al país”.

Sturzenegger articuló que la decisión alinea a Argentina con los puntos de referencia globales en materia de propiedad intelectual, afirmando que, a cambio de esta acción, Estados Unidos “abrirá todo su mercado interno a nuestra industria farmacéutica”. La Cámara de Comercio Americana en Argentina (AmCham) ha respaldado la decisión, afirmando que “impulsará la innovación en la atención médica, eliminando restricciones que durante años limitaron las patentes farmacéuticas”. “Argentina está creando condiciones para atraer inversión, desarrollando conocimiento y compitiendo globalmente de nuevo”, afirmó AmCham en una publicación en X. Cuando la previsibilidad, la inversión y la innovación se conectan, el resultado es claro: una economía más competitiva y un sistema de salud más sólido”.

La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos ha transmitido su confianza en la capacidad y experiencia del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual para evaluar las solicitudes de patentes con rigor y precisión científica, otorgando así patentes a innovaciones farmacéuticas auténticas. La cámara articuló que “El tema trasciende los intereses privados de las empresas representadas por CILFA e impacta fundamentalmente el interés público en la salud y el acceso a los medicamentos”.