El equipo económico del presidente Javier Milei busca consolidar la narrativa de que “lo peor ya pasó”, ya que marzo trae datos alentadores que indican un repunte en la actividad económica, lo que energiza las oficinas gubernamentales. Representa una recuperación cautelosa, pero es, de hecho, una recuperación. Las estimaciones privadas respaldan el aumento, pero requieren una interpretación más prudente. La nota de advertencia destaca que el impulso es predominantemente externo, dirigiendo la atención a la dinámica de pagos debilitada entre los hogares. El gobierno, por el contrario, afirma que el efecto deseado se está materializando, atribuible a las tasas de interés más bajas. Las autoridades argentinas están monitoreando meticulosamente una serie de indicadores de alta frecuencia que, después de ajustar por factores estacionales, sugirieron un cambio favorable en marzo. El Ministerio de Economía de Luis Caputo destaca particularmente el resurgimiento de partidas relacionadas con el mercado interno que anteriormente habían tenido un desempeño inferior: las ventas de bebidas no alcohólicas aumentaron un 1,2 por ciento, los envíos de cemento crecieron un 5,5 por ciento y el registro de automóviles experimentó un alza del 2,3 por ciento. En los sectores industrial y primario, se observa un aumento notable en la producción de acero, que ha crecido un 11,4 por ciento, junto con un significativo aumento del 21,4 por ciento en el procesamiento de soja. “Los procesos de recuperación nunca son lineales ni homogéneos, pero las cifras indican mejoras y – me parece a mí – con bases sólidas, ya que hay retroalimentación entre las mejoras que conducen a un círculo virtuoso”, afirmó una fuente gubernamental. Consultores y empresas privadas confirman la recuperación al tiempo que expresan preocupación por su sostenibilidad.
El Estimador de Actividad Económica indicó una expansión del 0,8 por ciento después de ajustar por factores estacionales en marzo en comparación con febrero, junto con un aumento interanual del 2,4 por ciento. Sin embargo, un análisis de este indicador revela que la recuperación no es integral: el único impulso fue el mercado externo, donde las exportaciones aumentaron un 41,2 por ciento en el mes, mientras que las variables sensibles al consumo experimentaron solo un modesto cambio del 1,4 por ciento. Para los especialistas, la dependencia de los envíos agrícolas y energéticos en lugar del mercado de consumo interno plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta recuperación en la segunda mitad del año. Según el índice ILA (Índice Líder de Actividad) de la consultora Analytica, la mejora fue comparable en un 0,9 por ciento después de ajustar por factores estacionales. Marzo mostró una fase de recuperación prolongada, aunque con variaciones notables. El sector industrial y los factores externos ejercieron una influencia considerable, con la industria automotriz recuperándose de su declive y la construcción mostrando signos de resiliencia. La agricultura experimentó un descenso mensual; sin embargo, sigue activa en niveles históricamente elevados”, afirmó la firma en un informe. “Donde no apareció el repunte fue en la demanda de los hogares: el consumo privado, el crédito familiar y la confianza del consumidor volvieron a deteriorarse, dejando claro que la recuperación tiene un techo bajo”, añadió. En las empresas productivas, por el contrario, se puede observar una comparación favorable con un mes que se caracteriza por su bajo rendimiento.
La federación patronal Unión Industrial Argentina prevé un repunte general del 3,2 por ciento para marzo: La industria, tanto a nivel agregado como sectorial, sigue teniendo un rendimiento inferior en relación con el primer trimestre del año pasado, y un 10 por ciento por debajo de los niveles de 2022 y 2023. En febrero, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó una disminución mensual del 2,6 por ciento en la actividad económica, junto con una disminución interanual del 2,1 por ciento. La interpretación optimista de los datos por parte de la administración Milei contrasta con los aspectos más severos de la contracción monetaria, como lo demuestra el hecho de que los atrasos bancarios alcanzaron un máximo del 11,2 por ciento. La administración de La Libertad Avanza no expresa preocupación por esta cifra, sino que la considera una consecuencia ya aceptada de sus políticas. Fuentes de la Economía El Ministerio señaló: “Este es un efecto esperado de la contracción monetaria electoral y debería disminuir en los próximos meses”. El gobernador del Banco Central, Santiago Bausili, enfatizó esta perspectiva durante sus comentarios en ExpoEFI recientemente. El jefe de la autoridad monetaria afirmó que el sistema financiero “se está recuperando” tras el pico de pagos incumplidos. Su diagnóstico indica que la reanudación de la actividad crediticia tras la devaluación inició una “primera ola de créditos concedidos a ciegas”. Él declaró: “Si no hay crédito, no hay atrasos; cuando el crédito regresó, también lo hicieron los atrasos”.
Bausili argumentó que el cese de la liquidación de la deuda a través de la inflación requería una recalibración de los sistemas de puntuación de los bancos, advirtiendo: “Para el deudor, la inflación se encargó de los últimos plazos de los créditos en pesos, pero ya no más”. Estudios privados indican que los atrasos han alcanzado sus niveles más altos en años, un desarrollo atribuido al choque de ingresos. Un informe indica que los pagos atrasados en créditos al consumo se dispararon del 2,5 al 12,1 por ciento, lo que representa un aumento de casi cinco veces. Los atrasos totales de los hogares han aumentado simultáneamente al 10,6 por ciento, superando las cifras más severas registradas durante la pandemia e indicando el nivel más alto desde 2009. El informe asocia esta disminución de los activos con el ajuste desigual de los precios relativos. Con una inflación acumulada desde diciembre de 2023 del 170 por ciento en bienes y del 362 por ciento en servicios, la estructura de la supervivencia familiar ha experimentado una transformación significativa. Los asalariados han pasado de destinar el 60 por ciento de sus ingresos a la compra de bienes a centrarse en un 42 por ciento únicamente en el pago de servicios, lo que supone un aumento de cuatro puntos porcentuales desde el inicio de esta administración. Este desplazamiento absorbe eficazmente la liquidez de los hogares, lo que aumenta la probabilidad de incumplimiento de las obligaciones financieras.


