La huelga que había interrumpido las operaciones en los puertos argentinos fue levantada el martes tras un acuerdo entre el gobierno y los representantes del sector de pilotos marítimos involucrados en las protestas. El acuerdo dependía de que los manifestantes aceptaran una reducción del 20% en sus tarifas mientras restablecían de inmediato los servicios de asistencia a la navegación. La decisión permitirá que las operaciones portuarias, previamente obstaculizadas por una huelga que dejó varados a más de 150 barcos, vuelvan a la normalidad. El gobierno, por otro lado, optó por suspender la implementación de un decreto que desregula los servicios de pilotaje y de prácticos portuarios. El acuerdo también estipula la formación de un grupo de trabajo conjunto encargado de revisar varios aspectos de la industria.
Los pilotos de puerto, ríos y mar de toda Argentina iniciaron el sábado una huelga indefinida en respuesta a un decreto presidencial que desregula el sector, permitiendo que ciertos buques operen sin sus servicios. La presencia de pilotos obligatorios es esencial en una parte significativa de la red de vías navegables comerciales de Argentina, lo que indica que el comercio podría enfrentar interrupciones parciales si la huelga persiste. Durante el fin de semana, la Prefectura Naval Argentina notificó a los pilotos de puerto y marítimos que debían presentarse para cumplir con el “servicio obligatorio” tras el anuncio de la huelga el sábado. El aviso decía que las autoridades eran conscientes de que las empresas que prestan servicios de pilotaje estaban “actualmente incapaces de proporcionar asistencia debido a la falta de pilotos de puerto disponibles.”
Se señaló que la pilotaje constituye “un servicio público regulado” bajo la supervisión de la Prefectura Naval y advirtió que el incumplimiento de la orden puede dar lugar a denuncias penales con posibles penas de prisión que oscilan entre dos y ocho años, además de sanciones administrativas. Redactado por el Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger y firmado por el Presidente Javier Milei, el decreto contra el cual los pilotos marítimos estaban protestando reforma el marco regulatorio que rige la pilotaje marítimo con el objetivo declarado de reducir los costos logísticos y “mejorar la competitividad del comercio exterior,” lo cual el gobierno afirma que ha sido restringido por las normas establecidas en 1991. Emitido la semana pasada, el decreto desreguló significativamente el sector. Aunque tanto los capitanes argentinos como los extranjeros aún deben tener acceso a servicios de asesoramiento de navegación y maniobra, la nueva ley les permite operar sin pilotos de puerto o marítimos, siempre que puedan demostrar un conocimiento adecuado de las vías navegables en las que están navegando.
En un comunicado emitido el viernes, el gobierno dijo que la reforma eliminó “barreras regulatorias,” promovió “una mayor competencia entre los proveedores de servicios,” y actualizó reglas que habían permanecido “sin cambios durante más de tres décadas.” Según el gobierno, el nuevo marco eliminó requisitos “obsoletos”, promovió la entrada de nuevos participantes en el mercado de pilotaje y permitió a los usuarios “contratar libremente” a los pilotos. El decreto también eliminó el límite en el número de pilotos certificados, lo que el gobierno afirmó que mejoraría la oferta de profesionales calificados. “El sistema había creado barreras de entrada para los proveedores de servicios, reduciendo la competencia y aumentando los precios,” dijo Sturzenegger en el comunicado. “Con el nuevo marco, estamos eliminando esas restricciones para fomentar una mayor competencia y reducir los costos que afectan el comercio exterior de Argentina.”