Los empleos formales en Argentina caen a un mínimo de una década

Argentina está atravesando un período caracterizado como una “década perdida” en cuanto al empleo privado formal. A partir de mayo de este año, aproximadamente 6,13 millones de personas estaban registradas en empresas privadas, reflejando una cifra casi idéntica a la de julio de 2016. La caída persistió durante todo el año pasado, con los 12 meses reflejando una disminución, lo que resultó en que Argentina tuviera 241,000 empleos menos en comparación con noviembre de 2023, a pesar de que la actividad económica se mantuvo en un nivel constante. Los últimos informes, tanto oficiales como privados, coinciden además en que la disminución en el número de empleos aún no está completa: la contratación está debilitándose y la carga de empleos sin protección laboral está aumentando. Un informe de agosto sobre Empleo, Distribución e Instituciones Laborales de IIEP/UBA-CONICET cuantifica esa disminución. En mayo, el empleo privado registrado experimentó una disminución de 9,100 puestos de trabajo, reflejando una caída mensual del 0.1 por ciento, marcando así un año completo de contracción desde junio de 2025. A partir de noviembre de 2023, la contracción acumulada se situó en el 3,8 por ciento, con aproximadamente 135,000 empleos perdidos en la comparación interanual. La magnitud de la estancación se hace más evidente al ampliar el contexto histórico. Según el informe HEP/UBA-CONICET, había aproximadamente 6.132 millones de trabajadores registrados en el sector privado el pasado mes de mayo, lo que se aproxima a los 6.169 millones registrados en julio de 2016, indicando una disminución de 37,000 empleos. El nivel actual se sitúa un 4,3 por ciento por debajo del pico de la serie alcanzado en agosto de 2023. El informe caracteriza este escenario sucintamente como “la década perdida.” Los datos oficiales del Departamento de Trabajo indican una disminución similar observada recientemente.

El pasado mes de mayo, los empleos registrados en el sector privado totalizaron 6.107 millones de trabajadores en la serie utilizada por el departamento, reflejando una disminución del 0.1 por ciento en comparación con abril. La tendencia a la baja comenzó en septiembre de 2023, experimentando una recuperación parcial de octubre a diciembre de 2024, antes de volver a declinar a partir de mediados de 2025. La particularidad es que las pérdidas de empleo coexisten con un nivel de actividad económica superior al de finales de 2023. El informe HEP/UBA-CONICET indica que, mientras la actividad en mayo fue un 4.9 por ciento superior a la de noviembre de 2023, los empleos registrados en el sector privado experimentaron una caída del 3.8 por ciento. Esto sugiere que el aumento en la actividad no ha resultado en una recuperación correspondiente del empleo formal. Los datos del sistema de fondos de pensiones SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) indican que la disminución no se distribuyó uniformemente entre las actividades. En mayo, ocho sectores experimentaron una reducción en su fuerza laboral, según indica el informe oficial. Notablemente, la Pesca experimentó una disminución del 2.9 por ciento, seguida por la Construcción con una reducción del 0.5 por ciento. El comercio y las reparaciones, el transporte y la industria manufacturera registraron cada uno una reducción del 0,3 por ciento. En términos interanuales, el empleo en el sector privado experimentó una disminución del 2,2 por ciento, lo que se traduce en una reducción de 137,500 trabajadores. En mayo, los sectores de Comercio, Industria y Construcción experimentaron las pérdidas de empleo más significativas, con reducciones de 4,200, 3,200 y 2,000 puestos, respectivamente. El informe HEP/UBA CONICET indica que los dos primeros sectores han liderado la contracción desde septiembre de 2025.

En el sector industrial, la recesión se ha extendido notablemente; desde septiembre de 2023, se han eliminado casi 90,000 empleos, de los cuales aproximadamente 52,000 han ocurrido en el último año. La construcción sigue siendo uno de los sectores más gravemente afectados. Después de una serie de aumentos al cierre del año anterior y al inicio del actual, el empleo mostró estabilidad durante febrero y marzo, antes de experimentar una caída en abril. En mayo, el empleo volvió a caer un 0,5 por ciento. Con 378,000 trabajadores, se mantuvo en uno de los niveles más bajos de la serie que comenzó en 2009, con la excepción de los registrados durante la pandemia y la contracción de 2024-25. Desde alcanzar su punto máximo en mayo de 2023, el sector ha experimentado una disminución de 93,000 empleos. Tampoco los indicadores adelantados sugieren un cambio inminente en la tendencia. La EIL (Encuesta de Indicadores Laborales) indicó que en junio, el empleo registrado en empresas del sector privado con más de 10 empleados experimentó una disminución del 0.1 por ciento, marcando el octavo mes consecutivo de estancamiento en el crecimiento. En contraste con mediados de 2025, la contracción se registró en un 1.3 por ciento. Los movimientos en el mercado laboral también han disminuido en intensidad. En junio, tanto las contrataciones como los despidos experimentaron una disminución, con cifras por debajo del promedio observado en los últimos 12 meses. La tasa de entrada se situó en el 1,6 por ciento, mientras que la tasa de salida se registró en el 1,7 por ciento, lo que indica una persistente brecha negativa en el empleo. Simultáneamente, la búsqueda de personal disminuyó hasta su punto más bajo en el año anterior.

La firma CP Consultora profundiza la comparación histórica en un informe, manteniendo que la actual crisis en el empleo registrado del sector privado acumula alrededor de 135,000 pérdidas de puestos de trabajo, equivalente al 97 por ciento de la caída registrada entre diciembre de 2023 y julio de 2024. Excluyendo la construcción, los consultores estimaron que la caída actual alcanza los 127,000 empleos, en comparación con los 70,000 anteriores, destacando que la crisis de 2023 a 2026 supera a la experimentada entre 2018 y 2019. No obstante, las empresas han emitido algunos indicadores positivos para los próximos meses. En junio, el cinco por ciento anticipó cambios en sus niveles de personal, con un 3.2 por ciento pronosticando un aumento y un 1.9 por ciento esperando una disminución, lo que resultó en expectativas netas positivas del 1.3 por ciento. La industria de la construcción y la manufactura mostró las perspectivas de contratación más favorables, mientras que las perspectivas para los servicios comunitarios, sociales y personales se mantuvieron pesimistas. La contratación de empleados registrados se da en simultáneo con otros indicadores que evidencian un crecimiento de formas de trabajo más precarias. Un dossier elaborado por el IAG (Instituto Argentina Grande), a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), calculó que en el primer trimestre de este año, el 45,2 por ciento de los trabajadores ocupados analizados se encontraba “desprotegido”, una categoría utilizada para identificar a los trabajadores que carecen de las condiciones de protección o estabilidad definidas en su metodología.

Según el estudio, entre 2024 y 2026, un total de 626,000 empleos perdieron su protección, mientras que se perdieron 56,000 empleos considerados protegidos, junto con 212,000 en el sector público. IAG sostuvo que los empleos que desaparecieron en los sectores público y privado formal no fueron compensados por otros sectores formales, vinculando ese proceso con la expansión del trabajo no calificado. La disminución es particularmente pronunciada entre la población juvenil. Para las personas de entre 18 y 26 años, la proporción de quienes carecen de protección laboral aumentó del 53.4 por ciento al 61.6 por ciento en un período de dos años. Durante ese período, los jóvenes varones experimentaron una disminución de 30,000 puestos en el sector público y 96,000 roles protegidos en el sector privado, con algunos individuos quedando sin opciones y transitando hacia empleos inestables. El informe indicó una disminución total de 160,000 empleos de menor calidad para los jóvenes desde 2024 hasta 2026. La combinación de estos indicadores resulta en un mercado laboral donde el problema supera la reciente caída mensual. El empleo formal en el sector privado ha vuelto a niveles de trabajadores similares a los observados hace una década, reflejando un año completo de declive sin ninguna indicación de una recuperación sostenida. Mientras los datos oficiales registran caídas continuas junto con dinámicas de contratación débiles, las encuestas privadas indican una proporción creciente de empleo que se está trasladando hacia trabajos menos protegidos, exacerbando la brecha entre la recuperación de la actividad económica y la creación de empleos formales.

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